
Todo el trabajo, una sola par de manos
Desde la selección del tablón hasta la instalación final, cada decisión es mía. Sin subcontratas, sin chapas, sin atajos.
No uso chapa, no cubro las uniones con molduras, no refinancio errores ajenos. Cada pieza parte de madera maciza elegida a mano según la veta y el destino del tablón.
Empezamos con el árbol y el espacio
Las uniones se ven porque forman parte de lo que estás comprando. Un ensamble a cola de milano o una espiga bien ajustada dicen más sobre el trabajo que cualquier acabado.
Acepto entre ocho y doce proyectos al año. Es la única manera de mantener la atención que cada encargo merece.


Un solo espacio, un solo responsable
El taller es donde se toman las decisiones reales: qué cara del tablón queda visible, dónde va la unión, cómo responde la madera al ajuste final.
Trabajo con el cliente desde la primera visita al espacio hasta que la pieza está instalada y la puerta cierra sin pensar en ello.
¿Tienes un espacio y una idea concreta?
Cuéntame qué necesitas. Sin compromiso, con respuesta en uno o dos días hábiles.
